miércoles, 13 de junio de 2012

Haz como si lo fueras


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi3OLm2EC5KXyfTGIHX8hZGA8cNkbdxOJtczVkwpBL4cwLIvrHFIAuIiS39ivpKERo34A36Y6VvL2SXPxIrxGwbb66oUWneIAkkmh-K6xZpTs2mnrSLYF3K4Nk0oQ1wAuMEBvGlUQIFoFrV/s400/defaul1.jpgHaz como si lo fueras, hasta que lo seas” es una de las frases típicas que he leído en manuales y foros de seducción y va dirigida principalmente a los que nos estamos iniciando en la misión de ser mejores seres humanos cada día, en todos los aspectos de nuestra vida, no sólo en la seducción, pero, para no darle tantas vueltas al asunto, menciono esta frase para continuar con la temática de lenguaje corporal que empecé la semana pasada.

El “Haz como si lo fueras, hasta que lo seas” es realmente útil para lo que se refiere a lenguaje corporal. Está comprobado, científicamente, que el estado de ánimo se ve reflejado en la postura y gestos del cuerpo pero, lo más curioso, es que este efecto también funciona de forma inversa, es decir, que si conscientemente modifico mi postura y mis gestos puedo lograr que mi estado de ánimo también se modifique. Para esto un ejemplo sencillo, cuando estamos tristes o algo enojados, y alguien con el fin de animarnos nos dice en tono agradable “A ver, regálame una sonrisita” o algo como “Hasta enojada/o te ves bonita/lindo”, se trata de frases que irremediablemente nos harán sonreír y, al hacerlo, de forma automática nos empezamos a sentir mejor.

El poder de aprender a controlar el lenguaje corporal  significa un cambio sustancial en nuestras vidas. ¿Por qué algunas personas nos parecen más seguras de sí mismas? ¿Por qué ese chico parece tan atractivo a las mujeres cuando físicamente no tiene nada fuera de lo común? ¿Por qué ciertas personas nos parecen líderes con su sola presencia?, la respuesta claramente se encuentra en el lenguaje corporal. El primer paso para aprender esta disciplina es ser conscientes de lo que estamos proyectando, cuáles son las fallas y los aciertos que tenemos en nuestra postura, movimientos, forma de sentarse y al estar de pie, al saludar a los demás, en la mirada. Por tal motivo a continuación presento los puntos en los que debemos poner más atención si queremos proyectar una imagen de liderazgo, confianza y seguridad.

1.- Espalda erguida, cabeza levantada y hombros relajados. Cuántas veces nuestra mamá o algunos profesores nos decían “párate derecho”. El estar encorvado no sólo afecta la salud de la columna, también proyecta una imagen de timidez, inseguridad y sumisión, por lo cual empecemos erguiendo la espalda, levantado la cabeza, que la barbilla se mantenga perpendicular al suelo, como si cuello y barbilla hicieran un ángulo de 90°, y los hombros relajados, si relajamos los hombros automáticamente se relaja el cuerpo y la mente, una actitud relajada es sinónimo de que todo está bajo control. Cuidemos la postura al estar sólo de pie o al caminar, igual cuando estemos sentados, la cabeza que no parezca robotizada, relajada pero sin agacharla demasiado.

2.- Sonrisa. Dicen que si hoy quieres ser una persona rara sonríele a todo mundo, demuéstrales que no eres un amargado. Es increíble el efecto “espejo” que tiene este gesto, ¿Te ha pasado que llegas muy sonriente con el cajero quien está todo serio y al ver tu sonrisa se la contagias?, la persona que sonríe es como un sol, brillante, es una fuente de buena vibra, nunca subestimemos el poder de la sonrisa, es fundamental para la primera impresión, es contagiosa y no cuesta nada. Recuerda que una sonrisa auténtica es en la que se cierran ligeramente los ojos, incluso se hacen arrugas al lado de los mismos y en la que se muestran los dientes.

3.- Mirada. Los ojos lo dicen casi todo. Aprender a mirar a los ojos de los demás es una de las habilidades de lenguaje corporal más complicadas de aprender y por lo tanto de las más poderosas. Con una mirada se puede demostrar dominio, se puede seducir y persuadir, el saber mantenerle la mirada a lo demás es la mejor forma de demostrarles de qué estamos hechos, si no podemos mantener la mirada suficiente tiempo damos a entender que somos inseguros y sumisos, si la mantenemos más tiempo del debido pueden pensar que tratamos de intimidarlos, e incluso puede ser tomado como una agresión, por eso al mirar a los demás debe existir un equilibrio, en mi caso acostumbro mirar a los ojos a las personas cuando me hablan, cuando hablo yo soy más flexible y la desvió con más regularidad.

4.- Brazos, manos y piernas. Para controlar las extremidades es cuestión de tomar consciencia de lo que hacemos con ellas. Por lo regular cuando estamos nerviosos o impacientes inconscientemente empezamos a jugar con los objetos que tenemos a la mano, a dar golpecitos en la mesa, a tambalear una de las piernas, tenemos también la manía de llevar las manos a la cara todo el tiempo (me declaro culpable), cualquier movimiento de este tipo que mostremos, casi siempre de forma inconsciente, es señal de nerviosismo. Al hablar si es importante saber mover la manos y los brazos, esto con la intención de darle certeza y seguridad a nuestras palabras, si hablamos pero no movemos las manos para expresarnos se da un mensaje frio y sin emociones.

Aún existe un gran número de detalles que debemos cuidar y de hecho aún se puede profundizar en cada uno de estos cuatro aspectos, la idea por el momento es comenzar a tomar consciencia de nuestro lenguaje corporal y a su vez empezar a dar otra imagen a los demás, practíquenlos y me cuentan qué tal les fue, al principio cuesta trabajo, pero con la práctica se va mecanizando.

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